viernes, 10 de julio de 2009

La Tierna


Mira, guapo:
estás bueno.
Tienes un enorme
rabo. Me encantaría
que hubiese
en el Guggenheim
una instalación
multimedia, con ese
tremendo trabuco.
Te harías famoso
y yo hubiese contribuido.
Pero yo soy una,
y una es ninguna,
como dijo una amiga.
Y está bien: a veces
quedamos. Crees
que con hablarme
de teología
te querré
por el hecho
de ser santa, y esas
tonterías.
Lo cierto,
es que viniste anoche
con unas pelis
y unas pizzas
bajo tu manga
gloriosa.
Lo único que hicimos
fue comer
porque venías palote,
yo estaba vulnerable
y accedí a ello.
Con los dientes esculpí
en la pizza un corazón
y la puse en tu pecho
peludísimo, oh yes.
Dijiste "qué es eso",
yo qué sé, fingí,
y suspiraste: "me hubiera
gustado enseñarte
aunque sea una
de Igmar Bergman".
De nuevo esculpí
con la pizza un chocho
y lo dispuse
sobre tu nabo
cansado y dormido.
"Qué tonta eres",
te reíste. Y yo igual.

3 comentarios:

  1. Así mismo, fue, asi mismo fue: pero en realidad yo creo que comencé a ser otra.

    La alterada

    GEMMA

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  2. Muy bueno, Gemma, me ha hecho gracia.

    Abrazos.

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